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Información extraida del diario La Nacion del 3 de Abril de 2002

 

La situación de los ex combatientes argentinos
Veteranos, con sabor agridulce
La falta de políticas estatales y la discriminación son los principales reclamos.


Al cumplirse 20 años de pelear por las islas Malvinas, los ex combatientes sienten un sabor agridulce.
Por un lado, han logrado objetivos que hace tiempo parecían inalcanzables, como la resurrección de la Comisión Nacional de Veteranos de Guerra, o la construcción en las islas de un Monumento a los Caídos. Por el otro, siguen sufriendo la discriminación social y la falta de políticas estatales realmente articuladas que permitan poner su calidad de vida en el mismo escalón que un veterano de guerra de Vietnam o de Francia.
Así lo reconocieron a La Nacion representantes de diversos organismos de ex combatientes y autoridades del Gobierno, que últimamente han retomado el diálogo para borrar los claroscuros del presente. Empecemos por las sombras. Pese a las diversas leyes que se vienen sancionando desde el gobierno de Raúl Alfonsín, un ex conscripto que participó de la Guerra de Malvinas, que hoy tiene entre 39 y 41 años, cobra una pensión de guerra de 315 pesos.
Sin embargo, como lo destaca César González Trejo, presidente de la Unión de Centros de Veteranos de Guerra, cuando esa pensión empezó a ser pagada, en 1990, con la ley 23.848, era bastante peor: se la consideraba "graciable" y sólo alcanzaba los 145 pesos mensuales.
Otra ley, la 24.659, la duplicó y la llevó a su nivel actual, que equivale al salario inmediato superior al de un soldado: el de cabo.
A la dura lucha para sobrevivir se suman los problemas de organización internos. Así, continúa la vieja puja entre las asociaciones de ex combatientes conscriptos (civiles que hacían el servicio militar) y los militares. Por eso mismo fue muy resistida la iniciativa del gobierno de colocar a un representante de las FF.AA. y a otro del Ministerio de Defensa en la Comisión Nacional de Veteranos de Guerra.
Ahora esa comisión, de diez miembros que antes eran sólo ex conscriptos, será normalizada e integrada con los dos representantes antes rechazados, informó a La Nacion el subsecretario de Interior, Cristian Ritondo.
Pero la muda confrontación que ahora se intentará disipar va más allá. Ex conscriptos y militares ni siquiera se ponen de acuerdo con respecto al número de veteranos existentes en la Argentina: mientras los primeros hablan de 12.000, los segundos declaran 10.397, incluidos los muertos en el teatro de guerra. El ex presidente Fernando de la Rúa intentó un reempadronamiento en 1999 (por ese año las ONG de ex combatientes ya hablaban de 22.000 ex combatientes), pero su gobierno cayó y la iniciativa quedó en la nada.
Hoy sólo los departamentos de veteranos de cada fuerza pueden certificar quién es veterano y quién no, explicaron en el Departamento de Veteranos de Guerra del Estado Mayor General del Ejército, donde se brindan padrones de ex combatientes y orientación a disminuidos físicos o psíquicos, becas de estudio por un total de 250.000 pesos y prótesis, entre otros servicios que pueden consultarse en la página de Internet www.bienejer.mil.ar.

Las secuelas
Lo anterior sucede puertas adentro. Pero también hay claroscuros puertas afuera. Son muchos los motivos de queja de los veteranos, que en gran parte siguen desocupados, deprimidos, o que incluso se han suicidado. Según el secretario general de la Federación de Ex Combatientes de Malvinas, Rubén Rada, en la Anses figuran 7500 ex combatientes sin trabajo. La muerte de los padres de ex combatientes, en especial por problemas cardiovasculares o "el mal de la tristeza", es otro de los negros resabios de la guerra. Un 5 por ciento falleció dentro de los cinco años posteriores a la guerra por esa causa, contó Rada, un veterano cuyo padre, José, murió de esa forma.
También es posible encontrar luces al cumplirse 20 años de la recuperación transitoria de las islas. Tal es el caso del presidente de la Comisión de Familiares de Caídos, Héctor Cisneros, que anunció que en octubre comenzará a construirse en las islas el Monumento a los Caídos.
Cisneros recordó que el 7 del actual, el Comité de Construcción de las Islas Malvinas, de origen británico, aprobó la edificación del monumento acordado en 1999 entre la Argentina y Gran Bretaña, que llevará los nombres de los 649 argentinos caídos en la guerra, 237 de los cuales están enterrados en Darwin.
Entre ellos habrá un nombre que le quita el sueño desde hace dos décadas: el del comando Mario Antonio Cisneros, su hermano muerto a los 26 años.

Por Gabriela Litre
De la Redacción de LA NACION


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