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Información extraida del diario Clarin del 12 de Marzo de 2003

A CUATRO AÑOS DE LA REANUDACION DE LOS VUELOS COMERCIALES DESDE EL CONTINENTE

Malvinas: llegaron en audaz vuelo siete pilotos civiles argentinos .

Cruzaron de Río Grande a las islas en un viaje que no tuvo el condimento político de casos anteriores. Lo hicieron en aviones de un solo motor. Los kelpers los recibieron con desconfianza.

Siete pilotos civiles argentinos (entre ellos una mujer), uno alemán y uno norteamericano, volaron hasta las islas Malvinas en tres aviones monomotor -una aventura muy peligrosa de emprender en esos pequeños aviones sobre el mar helado- pero sólo para conmemorar el centenario del nacimiento de la aviación. La travesía arrancó en Buenos Aires el 15 de febrero y llegó a destino tres días después, y recién se conoció ayer.

Los argentinos pertenecían a la agrupación de pilotos civiles "Aguilas del Sur", que realiza viajes deportivos. Aldo Nicola, uno de los integrantes del grupo, explicó que volaron Diego Aristegui, Arturo Vercesi, Luis Smith, Juan Selvallegra, Felipe Wuill e Irene Lamelas. A ellos se sumaron el norteamericano George Deeter y el alemán Dieter Heinrichsdobler, según informó la agencia Télam.

En junio de 1998, antes de que se permitieran de nuevo los vuelos argentinos a las islas, un argentino de 25 años, Ernesto Barcella, aterrizó deliberadamente en la base militar de Mount Pleasant. Fue detenido por los kelpers como inmigrante ilegal y estuvo preso por tres días en Malvinas. En la década del 60, el militante peronista Dardo Cabo aterrizó en las islas e izó una bandera argentina, en lo que originó un conflicto con Gran Bretaña.

La de este grupo de pilotos fue una experiencia diferente, sin condimento político deliberado, pero muy peligrosa para este tipo de aviones ya que sobre el Mar Argentino los vientos y la meteorología cambian a cada instante. Desde 1999, Gran Bretaña permite un vuelo comercial semanal desde Río Gallegos, en el continente.

Cuando partieron desde Buenos Aires habían planificado hacer el vuelo en cinco monomotores, pero uno de ellos "se plantó" en Sarmiento, cerca de Comodoro Rivadavia; y otro de diseño experimental no pudo realizar el viaje porque no contaba con un buen equipo de supervivencia.

Según contó uno de los pilotos, viajaron con un permiso de vuelo de rutina: "Se trata de un permiso que se exige en cualquier país, por el que 48 horas antes de la salida, según los reglamentos internacionales, hay que presentar un plan de vuelo común, con todos los requisitos".

La primera etapa del vuelo se inició el 15 de febrero en el aeródromo de El Palomar y terminó en Comodoro Rivadavia, desde donde fueron a Ushuaia. Pero en el trayecto, debido a la rotura de una válvula, uno tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Sarmiento.

"Si el incidente hubiera ocurrido sobre el mar, la travesía hubiera terminado en una tragedia", sostuvo Nicola. Caporal y su acompañante, Carballo, los pilotos del avión averiado, debieron resignar sus an sias de llegar a las islas.

Los demás emprendieron vuelo a Ushuaia, donde pasaron la noche y al otro día llegaron a Río Grande, donde las autoridades de la Policía aeronaútica y de la marina les prestaron "un desinteresado apoyo", precisó Nicola.

De allí, el 18, salió el Cessna 206 de Diego Aristegui, con tres ocupantes, pese a que el tiempo anunciaba lluvia. El 19 partió el otro Cessna 206, de Arturo Bersecia, y el Arrow, de Luis Smith, con los restantes seis aventureros.

Todos llegaron, como lo habían previsto, en vuelos que en promedio fueron de dos horas y media.

Los lugareños recibieron a los pilotos argentinos "con asombro, por haber cruzado con aviones de un solo motor", recordó Nicola.

Las tres naves aterrizaron en Puerto Argentino y de allí fueron al cementerio de Darwin, desde donde vieron el campo de Goose Green, donde se libraron las más duras batallas de la guerra de 1982. Allí, según confesaron, "más de uno no pudo contener las lágrimas".

Nicola precisó que cuando llegaron, los kelpers "se cuidaron de nosotros, hasta que vieron que nuestras intenciones eran deportivas y que no íbamos a poner una bandera, ni nada por el estilo, y no manifestaron ninguna actitud agresiva".

El 21 de febrero a las 9 de la mañana iniciaron el regreso, que se concretó luego de un vuelo de 4 horas y cuarto.

 

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